En la mayoría de las obras, los trabajos de preparación del terreno se consideran el primer paso.
En realidad, es lo que marca el ritmo de todo lo que viene después.
Y para cuando se contrata a un contratista, muchas de las decisiones que afectan al coste, al calendario y a la viabilidad de la construcción ya se han tomado.
Ahí es donde empiezan los problemas.
El precio de esperar demasiado
Nos han incorporado a proyectos cuando los planes ya estaban cerrados, y normalmente se detectan los problemas de inmediato.
No es que los planes sean erróneos, sino que no se elaboraron teniendo en cuenta su aplicación en la práctica.
Ahí es donde el tiempo y el dinero empiezan a escaparse.
Hemos visto:
- Diseños de utilidades que añaden una complejidad innecesaria
- Planes de nivelación que generan trabajos de corrección innecesarios
- Una planificación por fases que ralentiza la producción antes incluso de que comience el trabajo
Una vez que comienza la construcción, rectificar esas decisiones resulta muy costoso.
Un ejemplo real extraído de la práctica
Marshall, nuestro vicepresidente de Presupuestos Residenciales, se ha dado cuenta de esto más de una vez durante la fase previa a la construcción.
Por ejemplo, los cruces de servicios públicos se diseñaron con desniveles que simplemente no eran necesarios, lo que aumentó la complejidad y ralentizó la producción.
Sobre el papel, funcionó.
En la práctica, esto ralentizó la producción y aumentó los costes.
Al simplificar el diseño y rebajar esos cruces hasta la misma altura, pudimos:
- Reducir la complejidad de la instalación
- Acelerar la producción
- Ahorrar al cliente cientos de miles de dólares
El resultado final no cambió en absoluto; lo único que cambió fue la eficiencia con la que lo conseguimos.
Dónde aportamos valor desde el principio
Cuando nos contratan en la fase previa a la construcción, no nos limitamos a revisar los planos, sino que analizamos cómo se desarrollará realmente el proyecto.
Esto incluye:
- Identificar formas de mover la tierra de manera más eficiente
- Coordinar el nivelado con la instalación de servicios públicos
- Detectar posibles retrasos antes de que se produzcan
- Simplificar el alcance para reducir costes sin escatimar en calidad
No se trata de rediseñar el proyecto, sino de hacer que sea viable.
Por qué es importante
Los mayores retrasos y sobrecostes no suelen deberse a un único problema grave.
Se deben a pequeñas decisiones que, con el tiempo, se acumulan.
Cuando los trabajos de obra civil se planifican pensando en su ejecución:
- Los equipos siguen trabajando
- Los horarios se mantienen sin cambios
- Los costes siguen siendo previsibles
Cuando no es así, no paras de reaccionar.
Cuanto antes, mejor
El mejor momento para contratar al contratista encargado de las obras de movimiento de tierras no es cuando ya estás listo para empezar a construir.
Es cuando aún estás planificando cómo se llevará a cabo el trabajo.
Ahí es donde se encuentran las mayores oportunidades.
Hablemos de la primera infancia
Si tienes algún proyecto en marcha, cuéntanoslo desde el principio.
Te ayudaremos a planificarlo bien, a mover la tierra más rápido y a evitar ese tipo de problemas que ralentizan los trabajos antes incluso de que empiecen.
